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El hombre verdadero — (¡ese que somos nosotros!) — no ha caído y está divina y abundantemente alimentado.

Publicado el domingo 2 de mayo de 2021

Ideas de aplicación metafísica para la Lección Bíblica trimestral de la Ciencia Cristiana sobre

“Adán y el hombre caído”

Para el 9 de mayo de 2021

por Kerry Jenkins C.S. of House Springs, MO
kerry.helen.jenkins@gmail.com • 314-406-0041

traducción libre de P.Kelly autorizada por W.Huff

¿Estás listo para subir un grado en esta semana al aceptar la idea de que nosotros, es decir, el hombre (genérico), somos en realidad una creación de Dios espiritual, y profundamente satisfecha? Eso puede parecer “lejano”, pero lo más maravilloso de vivir con la Ciencia Cristiana es que somos conscientes de que tenemos la oportunidad diaria de demostrar, en cierto grado, la verdad de este tipo de declaraciones basadas en la Biblia.

Nuestra lección bíblica de esta semana surge de la historia alegórica — que sigue a Génesis 1 — de Adán y Eva. ¡Esta alegoría en realidad da un conjunto bastante completo de razones de por qué la mortalidad es como es! Nos enfrentamos a una elección diaria (¡o minuto a minuto!). ¿Vamos a consultar a la materia y al pensamiento mortal sobre cómo responder a lo que sea que estemos enfrentando? O vamos a volvernos a una visión espiritualmente más elevada del hombre, de nosotros mismos, y a elevarnos por sobre las limitaciones y complicaciones que la materia conlleva naturalmente.

La serpiente es una excelente elección para la lógica retorcida y enredada de la “vida” basada en lo material. El Cristo — y Jesús en particular — nos da una visión clara, espiritualmente simple y poderosa del hombre, que nos deja con autoridad y profunda satisfacción.

La comida es una gran metáfora para llevar algo a nuestra conciencia. Cuando se nos alimenta espiritualmente, nos sentimos satisfechos, felices, inspirados e incluso sabios. Por lo tanto, no es sorprendente que la comida / comer / alimentar aparezca en toda esta Lección Bíblica.

Nuestro Texto Áureo dice: “… ¿Podrá Dios poner mesa en el desierto? […] Les envió comida hasta saciarles”. (traducción al español de la versión King James. (La Biblia NRSV traduce el último versículo como “… les envió comida en abundancia”)) Hay un eco de esta “plenitud” o abundancia en nuestra Lectura alternada”… no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; cuando hayas comido y te hayas Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.”

Hay otras formas en las que esta plenitud se refleja en algunas de nuestras secciones.

Podríamos pensar en las Bienaventuranzas de Jesús, algunas de las cuales están incluidas en nuestra tercera sección como uno de estos ecos. “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra”. (¡Eso es mucho! ¡Ciertamente abundancia!)

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Y,

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” ¡Esa habilidad de ver a Dios, o comprender a nuestro Padre-Madre y ver Su actividad en nuestra propia experiencia es ciertamente una capacidad de “plenitud” o riqueza!

También se enfatiza tanto en nuestra Lectura alternada como en otras secciones que este “alimento” es la “palabra de Dios”. Es el Espíritu Santo, la conciencia divina, lo que nos llena con un verdadero sentido de nuestra identidad como perteneciente a Dios en el Espíritu, no como en la materia.

SECCIÓN 1: La materia cierra nuestros ojos a la abundancia.

Ciertamente, a nuestros sentidos les parece que debemos vivir sujetos a limitaciones. La abundancia parece una cosa temporal y voluble. Pero mira la cita B1 / Génesis 1:29 “He aquí, os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”. (cursiva agregada) No hay nada retenido en esta declaración, ningún “árbol que está en medio del huerto” que no debemos tocar. Esta afirmación sobre la abundancia, al parecer, es una contradicción de lo que parece que experimentamos. Es una contradicción de lo que está escrito en la alegoría que sigue, donde Dios le dice a Adán “… maldita será la tierra por tu causa”.

¿Cómo es que la materia y la existencia material nos “encantan” a tal punto que estemos dispuestos a alejarnos de la simplicidad de la primera historia de la creación en Génesis 1?

El pensamiento mortal lucha por aceptar la idea de que la creación puede ser completamente buena. ¿Qué hacemos siquiera con tal afirmación? ¿Hay algún aprecio por el bien si no hay ningún mal con el cual contrastarlo? ¿Sería “aburrido” si todo fuera abundante y bueno? ¿Qué significa estar genuinamente satisfecho? ¿Puede la materia alguna vez satisfacernos?

No importa cuán buena sea la vida, no importa cuánta riqueza, qué tipo de familia, educación, circunstancia, pues la humanidad siempre se ha quedado corta cuando ha buscado en la materia para su satisfacción y realización.

Solo tienes que desplazarse por los libros de autoayuda en internet o consultar los libros de dieta y ejercicios para ver que no hay fin de afirmaciones de que un sistema u otro seguramente dejará a una persona sintiéndose “llena”, satisfecha, más hermosa, tranquila, centrada, delgada, sana, etc. Hay algo de verdad en muchas de estas afirmaciones, excepto en la que afirma que cualquiera de estas cosas lo dejará a uno finalmente satisfecho y feliz. Ese es un blanco en movimiento.

Pero, si estamos dispuestos a dar ese pequeño paso cada día que mencioné en la introducción, para ver al hombre como un ser verdaderamente espiritual y no caído, realmente podemos sentir esa sensación de satisfacción más y más a menudo cada día.

Esta maravillosa sensación de profunda satisfacción se basa en el progreso espiritual, que, a su vez, se basa en la demostración: el acto de reconocer constantemente a Dios como la fuente de todo bien, reconocer este bien y estar agradecido por este bien. La abundancia simplemente aparece (se nos manifiesta) cuando empezamos a hacer esto. Sentimos esta abundancia en una riqueza de ideas creativas para resolver un problema, en una necesidad específica que se satisface inesperadamente, en una difícil limitación física que se revierte. Quizás necesitemos un poco más de tiempo para completar una tarea y alguien se ofrezca a hacer un recado para ti. Esta es la abundancia espiritual, la evidencia misma de que Dios, el Amor, la Mente, te está proporcionando el bien. ¡Tómate un momento para reconocer y agradecer a Dios por esta abundancia y luego encontraremos aún más de estas riquezas!

SECCIÓN 2: La información verdadera sobre el hombre proviene de arriba.

En nuestra última sección se nos dio un ejemplo de un hombre creado a partir de polvo / costilla / niebla, y tentado por una criatura que no puede acercarse aún más a la tierra, la “materia”, que una serpiente, ¡a menos que estén literalmente cavando a través de ella! Esta sección comienza con el relato de Jesús en su bautismo: cit. B5 / Mat. 3:16, 17. En esta cita, la identidad de Jesús como hijo de Dios es confirmada por “… el Espíritu de Dios que descendía como paloma …”. Esto contrasta en todos los sentidos con Adán. ¡Jesús es identificado desde “arriba”, desde lo divino! Lo Divino lo reclama como propio, no lo rechaza. Este es el hombre que Jesús quería que reconociéramos mediante su obra de curación. Este hombre que es digno, íntegro, no caído.

Nuestras citas de Ciencia y Salud comparten esto en una perspectiva superior “A través del discernimiento del opuesto espiritual de la materialidad …” “El conocimiento obtenido del sentido material está representado simbólicamente las Escrituras por un árbol que da los frutos del pecado, la enfermedad y la muerte”. (citas C10 y C11) En otras palabras, el sentido material sostiene ese punto de vista de que el hombre nace y muere en la materia, está sujeto al bien y al mal. Pero, si consultamos solo nuestro sentido espiritual — buscamos solo en Dios la información verdadera — obtenemos el verdadero mensaje sobre la identidad del hombre. Así como mirar afuera por la ventana proporciona una vista, mientras que mirar a una pared no lo hará, así el sentido espiritual esparce belleza, inteligencia, gracia, delante de nosotros, mientras que el sentido material es verdaderamente una “bolsa mezclada”. La mayor parte de la curación espiritual proviene de este acto de volverse hacia la Verdad en busca de una visión correcta, incluso cuando se uno enfrenta a una visión convincente de desorden, dolor y aflicción.

Un ejemplo para mí vino cuando estaba luchando por mantener el equilibrio cuando una de mis hijas parecía profundamente deprimida. Mientras oraba, me sentí vencedora en la comprensión de que el Amor siempre se estaba comunicando directamente con ella. Mi responsabilidad hacia ella era muy profunda, pero no era un esfuerzo humano para pensar en cómo yo podría “hacerla” feliz de alguna manera, o compartir el pensamiento correcto que la ayudaría. Si bien me he enfrentado a desafíos similares a lo largo de los años (¡después de todo, tengo cinco hijos!), yo siempre he recordado ese empujón para elevarme a una visión más alta de mi responsabilidad como distinta de la de Dios. Me ha dado una mayor sensación de paz acerca de cada uno de mis hijos a medida que atraviesan sus propias luchas en la vida. Siempre puedo mirar a la Verdad, Dios, para una visión más clara.

SECCIÓN 3: Nos elevamos más cuando perdemos el sentido material del yo.

Nuestro sentido del yo está muy a menudo envuelto en mediciones materiales. Somos “buenos en esto”, “malos en aquello”, demasiado gordos, demasiado delgados, tímidos o extrovertidos, etc., etc. Sin embargo, el Amor que se expresa a través del hombre, nunca concebiría de algo como que puede faltar o ser limitado — ¿dónde estaría la alegría en ello, o la belleza? Si nos enfocamos en nuestro amor por Dios, buscando la Mente expresada, el Alma demostrada, el Amor vivido, en cada paso de la vida, perdemos el enfoque en el yo material. Al hacer esto, descubrimos que nuestras necesidades se satisfacen con mayor facilidad y abundancia.

Como nos dice Jesús, los mansos son los que heredan la tierra. (cit. B11 / Mat. 5: 5, 6, 8) Aquellos que son especialmente desinteresados, que viven conociendo a Dios como el único Ego, encuentran que su dominio sobre la materia es más fácil de ver y experimentar porque hay menos sustancia en su sentido material del yo, de sí mismo. No tienen que luchar tanto con el resentimiento, la ira y la injusticia. Aquellos que tienen hambre y sed de aquello que es piadoso, descubren que sus verdaderos deseos se satisfacen y completan más fácilmente, porque han descubierto que la materia simplemente no satisface. Y los “puros de corazón” descubren que hay menos materia obstruyendo su visión de Dios y de la bondad de Dios. ¡Por lo tanto, la humildad es una buena meta para nosotros si queremos tener una visión más clara de nuestro verdadero yo! El yo material es una cosa bastante opaca.

SECCIÓN 4: Busca el entendimiento espiritual por sobre el conocimiento obtenido de la materia.

Nuevamente tenemos referencias a la comida en esta sección, otro extracto del Sermón del Monte — B14 / Mat. 6:25, 26, 33. Cuando realmente ponemos en primer lugar y por encima de todo, nuestro deseo de conocer a Dios y al hombre de Dios, no nos preocupan tanto los entresijos de la comida, la vivienda, el automóvil que necesitamos, lo que nuestra próxima compra podría ser. Seguro que estas son cosas que tenemos que hacer, simplemente no necesitamos pensar en ellas de una manera que relegue a Dios al “asiento trasero”.

Un amigo científico cristiano me compartió la idea de que “si es lo suficientemente importante como para pensar en ello, es lo suficientemente importante para orar por ello”. Lo contrario también es verdadero, si no es importante pensar en ello, ¡probablemente deberíamos dejarlo pasar! Todo lo que en la vida merece nuestra atención consciente debe provenir de Dios. Si no es digno de tal atención, probablemente estemos pensando y viviendo en el sentido material. El entendimiento espiritual nos lleva a ver cómo es que Dios está cuidando abundantemente de nosotros.

Mi familia tuvo una transición difícil económicamente cuando nos mudamos al área de St. Louis desde Alaska. Una mañana nos encontramos abriendo los armarios de la casa en la que nos estábamos quedando, para encontrar solo un poco de arroz, una caja de cereal y, en el refrigerador, un tarro de mayonesa, y ni dos monedas de diez centavos para frotar. No puedes hacer mucho con esos ingredientes. Pero para entonces habíamos estado puliendo nuestro sentido espiritual de abundancia durante muchos meses y estábamos humildemente dispuestos a tomar las cosas de un día a la vez. Recuerdo claramente mirar dentro del gabinete y el refrigerador con mi esposo y mis niñas y pensar “hmmm, me pregunto qué es lo bueno que Dios tiene reservado para nosotros hoy”. ¡Y realmente lo sentía así! Ese día llegaron por correo un par de cheques que no estábamos esperando. Nunca pasamos hambre, y nunca lo hemos hecho. La gente se nos presentó con las compras, o en un caso, en realidad, nos pidieron que limpiásemos el congelador, el refrigerador y los estantes de comida todo lo cual nos duró varias semanas. Conseguimos más trabajo que fue valorado. Y así continúa, cada día mientras recordábamos deleitarnos en la presente abundancia de Dios.

Todo el bien viene de Dios. A veces tenemos que profundizar para un entendimiento de esta abundancia, pero siempre brilla a través de la carencia cuando estamos dispuestos a volvernos del sentido material hacia el Amor.

SECCIÓN 5: Los mortales no pueden “recuperar” un estado de perfección que nunca tuvieron. (cita C26 / 476: 13-16, 21-22)

A medida que practicamos apartar la mirada del modelo material de la vida, mejoramos en no dejarnos engañar por las sugerencias furtivas y el falso atractivo de lo material “bueno”. Como dice un proverbio bíblico esta semana: “No comas pan con el avaro, ni codicies sus manjares” (cita B15 / Proverbios 23: 6) ¡Me encanta esa parte de los “manjares”! Esas cosas particularmente “suculentas” o atractivas de la materia que nos atraen. ¡Estas atracciones difieren de una persona a otra! Pero la idea básica se resume en I Juan “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo …” (1 Juan 2:15).

El mundo es impermanente, porque no es formado de la sustancia del Espíritu. Por eso las alegrías mortales son tan fugaces. Si no tenemos cuidado, podemos caer en las complejidades y atracciones tentadoras del “mundo” y pasar todo nuestro tiempo tratando de “recuperar” un estado ilusorio del ser.

¿Con qué frecuencia vemos este estado de la supuesta perfección retratado en los medios de comunicación? (cit. C24 / 196: 31-3) ¿Alguna vez has visto la página de Facebook de alguien y has pensado “¡Ojalá mi vida fuera así!”. ¡Lo que pasa es que no sabemos cómo es realmente la vida de alguien que estamos contemplando en Facebook! No sabemos si la vida de una celebridad es lo que vemos retratada en televisión, revistas, películas. De hecho, pocas veces las vidas son lo que parecen.

Es mucho mejor que abandonemos nuestros esfuerzos por encontrar la felicidad en las actividades o búsquedas materiales y que concentremos nuestra energía en el bien espiritual que perdura y tiene verdadera profundidad, que nos bendice profundamente. Podemos estar seguros de que nos dirigimos en esta dirección cuando nos hemos apartado del yo, y cuando Dios, el bien, el Amor, está al frente de nuestro pensamiento. Mientras mantenemos este enfoque, las sugerencias de la serpiente tienden a perder su brillo. No nos enamoramos de ellas tan fácilmente como alguna vez lo hicimos. Y comenzamos a reconocer que nunca, en nuestro verdadero estado de ser, hemos perdido nada de lo que Dios nos ha otorgado.

SECCIÓN 6: El conocimiento o la comprensión espiritual es ‘deliciosa’, pero puede desafiarnos a ser persistentes.

Fiel a lo que se expresó hasta ahora, nuestra última sección incluye más analogías de comer y de la nutrición de la comprensión espiritual. Se nos promete nuevamente que Dios está satisfaciendo generosamente nuestras necesidades, alimentando al hombre con inspiración, comprensión, satisfacción y gozo. La visión de Juan en la cita B20 de Apocalipsis, capítulo 10 (versículos 1, 2, 8-10) es su sentido inspirado de cómo Dios está alimentando al hombre.

La Ciencia Divina es el “librito”, el mensaje de Ciencia y Salud, y se nos anima a “tomar y comer” — leer, estudiar y practicar sus verdades. La serpiente nos susurrará al oído que “seguramente no morirás” sumergiéndote en el sentido material. Esta es la forma del error de decirnos que vivir una vida supuestamente separada de Dios es realmente plausible y “no es gran cosa, no es difícil”. No es así. Su supuesta simplicidad se convierte en complejidad y confusión a cada paso. Todo en la materia se decae y muere. Nuestra búsqueda persistente de “alimento” espiritual nos traerá lo que todos quieren, gozo y satisfacción profundos, gratitud, una riqueza de inspiración e incluso entusiasmo para despertar cada día para ver el reino de Dios dentro nuestro. En resumen, despertar a tu propio paraíso, universalmente presente, del que nunca has “caído”.

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