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Pierda el miedo a la muerte morando en la casa del Señor, ¡la conciencia de la Vida!

Ideas de aplicación metafísica para la lección bíblica de la Ciencia Cristiana del 22 al 28 de octubre de 2018

Tema: Probación después de la muerte

Preparado por Kathy Fitzer

kathyfitzer@gmail.com

Traducción libre por Lidya Sanchez autorizada por Warren Huff

Mientras estudiaba la lección de esta semana, me sorprendió que no tenemos, y no debemos, temer a la muerte. Las referencias a las ovejas y al pastor, incluidas del Salmo 23, se extienden por todas partes. Dios es Vida y la luz de la Vida está siempre presente. Por lo tanto, la oscuridad de la muerte (que puede venir en una variedad de formas) es tan impotente como una sombra para detener nuestro progreso. Más bien, podemos y debemos enfrentar la sombra y caminar a través de ella con confianza.

La traducción utilizada en el Texto Aureo de esta semana, para mí, se expande maravillosamente sobre cómo pensamos acerca de la muerte. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. La muerte es simplemente oscuridad (o una sombra), que desaparece con la luz, y cualquier tipo de oscuridad que parezca experimentar puede ser manejado como una creencia en la muerte. Entendiendo que Dios – Vida y Verdad – esta siempre con nosotros, podemos ver a través de todas y cada una de las sugerencias o sugestiones de la muerte como simplemente el opuesto de la Vida y la Verdad, y por lo tanto son incapaces de existir donde Dios llena todo el espacio y es todo y el único poder. El miedo a la muerte se disipa cuando vemos la sugerencia de la oscuridad para detener o derrocar la luz. Una linterna ilumina una cueva oscura. No hay flash obscuro que pueda apagar el sol brillando a través de la entrada de la cueva. La luz de la Vida y la Verdad, siempre con nosotros, nunca puede extinguirse, independientemente de las apariencias.

Lectura Alternada: podemos aprender una lección de las experiencias de los primeros judíos cuando nos preguntamos a quién o a qué nos estamos inclinando para nuestra seguridad y en dónde buscamos respuestas. Los últimos dos versículos de la Lectura Alternada prometen que Dios siempre salvará y protegerá a su pueblo … "Destruirá la muerte y enjugará toda lágrima". Cuando se escribieron estos versículos, Isaías no solo enfatizó la capacidad de Dios para salvar a su pueblo, pero también advirtiéndoles que confíen completamente en Dios y que no busquen ayuda en otras naciones u otros dioses. Sin embargo, Israel a menudo ignoró esta instrucción, recurriendo a Asiria en busca de protección o buscando a dioses paganos cuando se sintieron vulnerables. La confianza en tales poderes nunca ofreció una seguridad duradera. Los primeros 4 versículos provienen de una sección de Isaías que aborda las preguntas que surgieron durante el exilio posterior de Judá a Babilonia (desde 587 / 6-538 AC), y que podemos sentirnos tentados a preguntar durante los momentos difíciles, que si Dios había sido derrotado y por lo tanto es incapaz de salvar. Estas preguntas fueron respondidas con la seguridad de que Dios es infinitamente superior a todos los demás poderes y siempre rescatará a sus hijos. Isaías consuela a la gente recordándoles cómo sus antepasados ​​fueron salvados (rescatados) de Egipto … "Así dice el Señor, que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas". Ellos podían confiar en que Dios también los liberaría.

Nuevamente … a Israel (y a nosotros) nos recordaron que no hay necesidad de ceder al miedo, de nada, ¡incluso de la muerte! Las circunstancias humanas pueden llegar a ser muy, muy malas a veces. Pero Dios, el Amor infinito y perfecto, siempre está allí para consolar y cuidar a Sus hijos. Podemos sentirnos muy confiados al saber que no importa cuán oscuras sean las cosas, cuán exiliados nos sentimos en una tierra extranjera, estas palabras son tan verdaderas hoy como lo fueron cuando Isaías las habló en cautiverio en Babilonia … “No tengas miedo, porque te he rescatado [obtuviste tu liberación]. Te he llamado por tu nombre; eres mío ". (v. 1 – NT Viviente) No importa qué errores se hayan cometido, Dios nunca deja de aceptar y amar a sus hijos, y nos cuidará (a todos) y nos liberará a todos del cautiverio del sentido mortal.

Sección 1: No tenemos que temer porque Dios está con nosotros

En esta sección, el Salmo 23 nos asegura que tenemos todo lo que necesitamos, que Dios está con nosotros, nos consuela y nos apoya, y que no hay razón para rendirse al miedo. (B2) ¿Tenemos las preguntas retóricas familiares que nos preguntan dónde podríamos ir fuera de la presencia de Dios? Estas preguntas están escritas como declaraciones de hecho en la Nueva Traducción Viviente … “¡Nunca podré escapar de tu Espíritu! Nunca podré alejarme de tu presencia! (B3) Mientras alabamos a Dios por su bondad, podemos esperar ver evidencia de la atención de Dios. (B1) Cuanto más aceptemos que la Vida es Dios, más claramente veremos la Vida como eterna e infinita, incapaz de interrupción. (C1, 2 y 5)

Cuando estamos pasando por tiempos difíciles (tener una experiencia en el desierto llena de situaciones como la soledad, la duda y la oscuridad) puede ser difícil ver la presencia de Dios. Pero, la definición de desierto en el glosario de nuestro libro de texto también incluye esto … "el vestíbulo en que el sentido material de las cosas desaparece, y el sentido espiritual revela las grandes realidades de la existencia". (C4) Un vestíbulo es una habitación entre la puerta exterior y el interior de un edificio. Recuerdo que hace años, alguien lo describió como un lugar donde los zapatos y la ropa embarrados se pueden cambiar por otros limpios. En el vestíbulo del pensamiento, tenemos la oportunidad de quitarnos el miedo, la duda y las falsas creencias que intentarán abatirnos con pensamientos oscuros, y vestirnos con la comprensión iluminada de la Vida, la Verdad y el Amor siempre presentes, plenamente reflejados. aquí y ahora. (C3) ¡A menudo los desafíos dan paso a grandes oportunidades para ver a Dios con nosotros!

Sección 2: No debemos temer, y debemos confiar en que todo está bien, a pesar de las apariencias. La mujer sunamita pensó que era imposible tener un hijo. Sin embargo, Eliseo le mostró que porque Dios es la fuente de la vida, nada es imposible. Esta mujer demostró su devoción a Eliseo al hacer que le construyeran una habitación en el techo de su casa. Y cuando su hijo se enfermó y murió, ella lo colocó en la cama del profeta, cerró la puerta y salió a buscar la ayuda del portavoz de Dios. Qué maravilloso ejemplo de confianza, y entregar las cosas a Dios, sin importar las apariencias. Pero a pesar de que pudo dejar a su hijo y de decirle a Giezi, el criado, que todo estaba bien, cuando finalmente llegó a Eliseo, sus dudas y temores surgieron con la pregunta … ¿por qué me diste a este hijo que no tenía? y que yo no te pedi; ¿por que te burlas de mi? Sin embargo, ella se negó fielmente a dejar a Eliseo mientras viajaban de regreso a su hogar juntos. Cerrando todas las distracciones, Eliseo entró en la habitación, cerró la puerta, oró y el hijo fue revivido. (B4) Lo que más me impactó cuando consideré esta historia fue la falta de pánico por parte de alguien. Más bien, reinaba la confianza tranquila, ya sea que la madre lo sintiera totalmente o no. Es un hermoso ejemplo de practicar lo que nuestro libro de texto nos indica que hagamos cuando nos sentimos tentados por "la ilusión de enfermedad o pecado" (CS12). Aférrate firmemente a Dios y Su idea; no permitas que nada sino Su semejanza more en tu pensamiento; no dejes que ni el temor ni la duda ensombrezcan tu claro sentido y calma confianza de que el reconocimiento de la vida armoniosa -como la Vida es eternamente- puede destruir cualquier sentido doloroso o cualquier creencia acerca de aquello que no es la Vida. Deja que la Ciencia Cristiana (Verdad) en vez del sentido corporal (sugerencia falsa) apoye tu comprensión del ser y esta comprensión sustituirá el error por la Verdad, remplazará la mortalidad con la inmortalidad y silenciará la discordancia con la armonía. (C12) Para poder aferrarnos a algo, necesitamos estar muy cerca, sin dejar que nada se interponga entre nosotros y en lo que nos aferramos. Las palabras permitir y dejar, utilizadas varias veces en este pasaje, indican la necesidad de dar nuestro permiso (o admitir) solo los pensamientos que sabemos que son legítimos. No tenemos que hacer que nada sea verdad. Solo necesitamos dar nuestro permiso para que la semejanza de Dios permanezca en nuestro pensamiento y negar el permiso para que cualquier otra cosa pueda ingresar en nuestro pensamiento. Al igual que la mujer sunamita puede no haber sentido totalmente la confianza que expresó al dejar a su hijo y decirle al criado de Eliseo que todo estaba bien, podemos seguir buscando a Cristo y confiar todo en Dios, manteniendo mentalmente lo que es verdadero (aunque no sintiéndolo totalmente) hasta que las dudas y los temores ceden a la luz de Cristo (la Verdad) y se revela la semejanza de Dios. Nunca debemos confiar en las pruebas materiales, buenas o malas. ¡Todo lo que cuenta es lo que Dios sabe! ¡Eso es en lo que confiamos!

Sección 3: No tenemos que temer liberamos de todos los lazos con la carne (herencia mortal) y reconocer nuestra vida eterna, la cual es ser uno con Cristo, la Verdad, que está aquí y ahora.

Jesús comprendió completamente que Dios era su único Padre. .(C14) Aunque honró a su madre humana, no se vio conectado a una herencia carnal. Más bien, vio a su familia como aquellos que "hacen la voluntad de [su] Padre que está en el cielo". (B8) Jesús dijo que había venido para dar vida. Este sentido de la vida proviene de la palabra griega (zoe) y se puede pensar de esta manera, “vida real y genuina, una vida activa y vigorosa, dedicada a Dios, bendecida, en la porción incluso en este mundo de aquellos que depositan su confianza en Cristo, pero después de que la resurrección sea consumada llegaran nuevas ascensiones (entre ellas un cuerpo más perfecto), y que duran para siempre". Por lo tanto, esperamos una vida vigorosa aquí y ahora y cuando nos elevemos completamente por encima de los límites de la materia, reconoceremos el sentido espiritual de la armonía ininterrumpida. Esta es una vida abundante, más allá de toda medida, como la palabra del griego, (perissos), se puede traducir. Mientras veamos la vida basada en medidas y relaciones mortales, siempre estaremos obsesionados por la limitación. Pero Jesús enseñó y demostró una vida no regida por ataduras mortales. Jesús enseñó que aquellos que escuchan, obedecen y siguen la voz de Cristo, la Verdad, serán testigos de la "vida eterna”, en la cual "nunca [por ningún medio] perecerán; y nadie los arrebatará de la mano de [Cristo]”. (B7 – Biblia amplificada) El griego original traducido como arrancar en la KJV o arrebatar en otras traducciones, indica la sensación de ser tomado o llevado por la fuerza, lo que indica un sentido de la violencia. La promesa de Jesús de que no podemos ser arrebatados del abrazo de Dios, o Cristo, quita el temor de caer presa del error expresado violentamente como desastre "natural", accidente, enfermedad o cualquier tipo de ataque. Siempre estamos seguros porque siempre estamos unidos con nuestro Padre, como estuvo Jesús. La muerte no nos salva del pecado ni de la enfermedad. (C10) ¡Somos salvos por la vida! Al “aprovecharnos en todas las direcciones de la supremacía de la Verdad sobre el error, la Vida sobre la muerte y el bien sobre el mal”, experimentamos un crecimiento espiritual y nos damos cuenta cada vez más de este sentido pleno de la Vida. Entonces, naturalmente, perdemos el miedo de que podemos morir por cualquier causa. (C11) Aprovecharse de algo es "usar en beneficio propio". (Dictionary.com) No hacemos la Verdad suprema. Utilizamos el hecho de que la Verdad, el Bien, es suprema para destruir el miedo que proviene de creer que el hombre es de origen mortal y, por lo tanto, está sujeto a limitaciones y peligros mortales. Lo que se requiere es estar alerta y observar el pensamiento. Dios nos permite mantener este estándar. Recuerda … Su presencia está siempre con nosotros. Nuestro único vínculo es con Dios, nuestro Padre. Las limitaciones mortales provenientes de una supuesta herencia mortal no nos afectan. Podemos ver "el sentido verdadero del ser y su perfección eterna" ahora. (C13) Siempre somos uno con la Vida. ¡No hay nada que temer!

Sección 4: No debemos temer que la vida se pueda desgarrar al reconocer que estamos vestidos con la tela sin costura ni rasgón de la Verdad.

A medida que se desarrollaron los eventos de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, las profecías sobre el Mesías venidero fueron repetidamente cumplidas. Esto incluía a los soldados romanos que dividían su ropa después de que fue crucificado. Cuando llegaron a su túnica, encontraron que estaba tejida de una sola pieza de tela. En lugar de destrozarlo, echaron suertes para ver quién debía tomarlo todo. Esto fue profetizado en Salmo. 22: 18. (B11) Esta vestidura cristiana, para mí, simboliza lo que viste (constituye) nuestro ser. Sigue siendo entero. La Sra. Eddy especifica que "la vestidura de la Vida es la Verdad". (C19) No podemos separarnos o dividirnos de la Vida y la Verdad. Y la vida no se divide, con algunos que obtienen una parte más grande o mejor que otros. El Amor no puede ser dividido o arrancado. Jesús se aseguró de que cuidaran a su madre y le pidió al "discípulo amado" (Juan) que la aceptara y la tratara como suya. (B11) Jesús nunca perdió de vista el hecho de que su vida era divina, no mortal. Paso a paso podemos seguir su ejemplo: no cediendo al testimonio del sentido material, sino que nos mantenemos firmes en el sentido espiritual del ser. (C22) Enfrentar la muerte, como hicieron Jesús y sus queridos discípulos y seguidores, no es fácil. Pero, Jesús nos mostró que nunca debemos temerla, o aceptarla como real. Como la Sra. Eddy nos asegura, "la evidencia de la inmortalidad del hombre se volverá más evidente, a medida que las creencias materiales sean abandonadas y las realidades inmortales del ser sean admitidas". (C23) Similar a las palabras permitir y dejar, admitir significa "dar derecho de entrada: dar o permitir la entrada; "Es posible que nos resulte muy difícil ver a través de la evidencia material, ver más allá del testimonio de lo que parece ser la muerte (o la interrupción de cualquier acción armoniosa). Pero podemos admitir, o permitir que los hechos inmortales del ser entren en el pensamiento. Podemos aferrarnos al hecho de que "la Ciencia divina (la verdad) del hombre está entretejida en una red de consistencia sin costura ni rasgón". (C19) ¡Es imposible que la Vida sea interrumpida o cortada! ¡Nuestras vidas no pueden ser destrozadas!

Sección 5: No debemos temer a medida que sumergimos el pensamiento en el Espíritu y demostramos la Vida.

Después de que crucificaron a Jesús, José de Arimatea, un miembro del Sanedrín al que se hizo referencia como un "discípulo secreto", y Nicodemo, que había acudido a Jesús de noche, amorosamente tomó el cuerpo de Jesús y lo colocó en una tumba antes del comienzo del sábado. Aunque para todas las apariencias externas se colocaba un cadáver en una tumba de piedra, la vida de Jesús permaneció sepultada en el Espíritu. Lo dejaron solo para demostrar que "La Vida es imperecedera y que el Amor es el amo del odio". (C25) María Magdalena, una devota discípula que había estado en la cruz el día anterior, llegó a la tumba tan pronto como llegó el sábado. Para terminar de preparar el cuerpo para el entierro. ¡Pero encontró la piedra rodada y la tumba vacía! Es interesante leer los versos intermedios para ver también la participación de Pedro y Juan en la tumba vacía. María (y los demás) inmediatamente pensaron que alguien se había llevado el cadáver de Jesús, pero, en cambio, Jesús se había alejado y había dejado atrás la creencia de la muerte. María no reconoció a Jesús al principio, no buscaba al Cristo resucitado. ¡No importa cuántas veces Jesús les había dicho a sus discípulos que resucitaría al tercer día, no lo entendieron! Pero, cuando su Maestro le habló, María percibió la presencia de Cristo y respondió. Su miedo se desvaneció y su alegría volvió. (B13) Jesús demostró lo que Pablo articuló más tarde … la muerte y la tumba no tienen aguijón ni victoria. (B14) Aunque parecía que el cuerpo de Jesús no tenía vida, su condición de Hijo de Dios con vida eterna nunca cambió… y él nunca perdió de vista ese estado! A medida que reconocemos al Cristo siempre vivo, siempre podremos escuchar el llamado de la Verdad y responder.

¿Hay algo que podamos aprender de la demostración de Jesús que pueda ayudarnos a perder nuestro miedo a la muerte y demostrar más de la realidad de la vida eterna? Se necesita estar constantemente alerta para no caer en la mentira del sentido mortal. La vida nunca está en un cuerpo mortal … por lo que no puede morir fuera de un cuerpo mortal. Como dice nuestro libro de texto, “Tenemos que revertir nuestros débiles aleteos -nuestros esfuerzos por encontrar vida y verdad en la materia- y elevarnos por encima del testimonio de los sentidos materiales …" (CS28) Disfruté mucho reflexionando sobre la definición de Sepultura del Glosario. . Solo podemos elevarnos por encima del falso testimonio, cuando nos negamos a creer los informes de la corporalidad y el sentido físico. Mientras mantenemos el pensamiento sumergido en el Espíritu, somos conscientes solo de los informes del Espíritu. La inmortalidad es “sacada a la luz". No estamos haciendo la inmortalidad verdadera y la mortalidad falsa. ¡Ya está! Lo aceptamos como la única realidad y nos negamos a temer (temer o respetar) cualquier otro informe. Me encanta recordar cómo, de niños, escapábamos de la picadura de los tábanos (moscas grandes) cuando nadábamos. Sumergiéndonos en el agua, estábamos fuera de su alcance. Sumergiéndonos (enterrándonos) en Espíritu (el conocimiento de que solo lo bueno, solo lo que es de Dios, es real), estamos a salvo del aguijón de la muerte.

Sección 6: No tenemos que temer mientras caminamos en el camino de la Verdad y elegimos la Vida. Es importante declarar continuamente (entrar en nuestra protesta) con el Salmista … "No moriré; en lugar de eso, viviré para contar lo que el Señor ha hecho”. (B15 NTV) De vez en cuando se nos puede sugerir a todos que algo nos puede pasar a nosotros o a un ser querido que parece ser fatal. Es muy importante no dejar que el pensamiento permanezca en ese lugar. Dios es Vida y por lo tanto, no puede conocer la muerte. "Moramos en la casa del Señor para siempre". (B17) Una traducción de la palabra hebrea para la casa es "lugar" o "dentro". Nunca estamos fuera del lugar que Dios ocupa, por lo que nunca estamos fuera de la Vida. Mary Baker Eddy percibió esta "casa del Señor" como la "conciencia del AMOR" (CS32). También me ayuda a pensar en lo que es la conciencia de la Vida. Al ser plenamente conscientes de la Vida, perdemos toda conciencia (y miedo) de la muerte. Incluso si parece que alguien ha muerto, debemos ser firmes en nuestra comprensión de que el hombre siempre refleja la Vida. Y, así como Jesús permaneció siempre consciente de su identidad y demostró que su vida no podía ser destruida, nuestra demostración de vida se “gana caminando por el sendero de la Verdad, tanto antes como después de lo que se llama muerte". (C29 ) No alcanzamos la Vida sin muerte (el origen y el fin – el todo – del hombre) a través de la muerte – pero al negarnos a creer que la aparición de la muerte puede detener la Vida. Elegir vivir incluye vivir con el propósito de glorificar a Dios. Me ha sido útil darme cuenta de que no estoy trabajando para prolongar una existencia mortal o para evitar la separación de mis seres queridos. Estoy trabajando para expresar mi verdadera naturaleza como el hijo de Dios en respuesta al amor de Dios por mí y como una expresión de mi amor por Dios (mi Padre-Madre, Principio divino … El Amor mismo). Hago eso esforzándome y así "andaré delante del Señor en la tierra de los vivientes.”

(B16) La Nueva Traducción Viviente pone ese verso de esta manera,“ ¡Camino en la presencia del Señor como vivo aquí en la tierra! ”Y la Biblia Amplificada dice:“ Caminaré [en maravilla sumisa] delante del Señor en la tierra de los vivos". No hay otra tierra – no hay otro lugar – fuera de Dios omnipresente, Bien. Cuanto más nos demos cuenta, no seremos engañados por la posibilidad de "pasar" a otro lugar. Sí, en este punto podemos perder momentáneamente de vista a quienes nos rodean, pero nunca perdemos de vista la Vida o el Amor. Al elegir vivir con el objetivo de tener una visión clara de la Vida que nunca se puede interrumpir, podemos perder todo el miedo a la muerte y solo enfocarnos en vivir cada momento al máximo, "escondidos del mundo, pero conocidos por Dios" – completamente conocido por la Vida y plenamente consciente de la Vida (y la alegría y la paz inherentes a esa Vida). (C31) ¡El miedo simplemente no está presente en el camino de la Vida!

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