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“Sólo Conoce lo Real”

Ideas de aplicación Metafísica para la Lección Bíblica Trimestral de la Ciencia Cristiana sobre

“La Irrealidad”

para septiembre 25 hasta el 1 de octubre de 2023

por Christie C. Hanzlik, C.S.,  Boulder, CO
ccern@mac.com • 720-331-9356 • christiecs.com

Traducción libre de María Luisa Heron autorizada por W. Huff

El título del Met proviene del Himno 5

“La causa exige gran vigor;/

Confía sólo en Dios. /

Tu meta es hacer el bien /

que brinda libertad. /

Expresa amor, no peques más, /

Sanar es tu misión. Acepta sólo la verdad, /

Desecha lo irreal.”

(Himnario de la Ciencia Cristiana) Número 5:2

 

 

Texto Áureo y Lectura Alternada

 

Las dos primeras palabras del Texto Áureo, o idea principal, de la Lección Bíblica de esta semana son “Queridos amigos…”. Esta frase inmediatamente me hizo sentir el amor y la ternura de los escritores de los Evangelios. Nunca más que ahora me ha llamado la atención cuánto querían los escritores del Nuevo Testamento que compartiéramos su claro sentido de propósito y valor. En el Texto Áureo, el autor de 1 Pedro escribe: “Amados yo os ruego como inmigrantes y peregrinos que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (Texto Áureo, I Pedro 2: 11). Según tengo entendido estas palabras, este autor fue motivado por el puro amor por nosotros y quiere que nos sintamos satisfechos y realizados en lo que parece un mundo caótico que nos empuja a vivir vidas poco gratificantes. El autor nos vio como “amigos” quienes no encajamos en el ajetreo y el bullicio del mundo y, en cambio, nos habla como “inmigrantes y extraños en el mundo”, instándonos a evitar los deseos carnales que perturban la paz y la alegría puras.

 

Últimamente he estado reflexionando sobre la simpleza con la que obtenemos verdadera alegría y satisfacción a través de la dedicación y el sacrificio. Superficialmente, resulta tentador razonar que hacer cosas que nos hacen felices (vacaciones, películas, compras placenteras, salir a cenar, etc.) nos hace felices y satisfechos. Y, sin embargo, una saciedad de estas actividades puede hacernos sentir vacíos y tristes. Por el contrario, comprometerse con un bien superior (aunque pueda significar sacrificar algunos eventos sociales) produce verdadera satisfacción y alegría.

El compromiso de hacer el bien no significa que nunca debamos salir a cenar o disfrutar de unas vacaciones… no, para nada. Pero una vida que gira en torno a los deseos mundanos nos recuerda el autor de 1 Pedro, “harán la guerra contra vuestras vidas”. Perseguir la “irrealidad” de la felicidad mundana es infructuosa. Descubrimos la “realidad” de un propósito y significado profundos a medida que crecemos en nuestra disposición a sacrificarnos por el Bien divino y priorizamos nuestro deseo de hacer todo para la gloria del Amor divino.

 

La Lectura Alternada hace eco de las ideas del Texto Áureo, recordándonos que debemos alejarnos de las tentaciones de la malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia, la calumnia y las palabras de odio. El autor de 1 Pedro nos aconseja anhelar la verdad y la bondad pura de la misma manera que los bebés recién nacidos anhelan la leche de su madre, su fuente de sustento y crecimiento. El autor compara la leche materna con la buena noticia de que el Amor divino es universal, siempre presente, dentro de nosotros y que nos une, corrige y gobierna activamente a cada uno de nosotros.

 

Cada uno de nosotros hemos vislumbrado (o probado) la leche metafórica del Amor divino, y sabemos inherentemente que nada es más importante que este poder que todo lo abarca. Cada uno de nosotros puede identificar un momentopequeño o grandeen el que sentimos una profunda sensación de ser amados incluso cuando pensábamos que no lo merecíamos. Tal vez alguien nos perdonó por un error, o nos perdonó cuando llegamos tarde, o nos sirvió una comida incluso luego de demostrar nuestra impaciencia. Este amor misericordioso es la expresión de la gracia de Diossentirnos amados incluso cuando creemos que no lo merecemos. La gracia de Dios es ilimitada.

 

Cristo Jesús enseñó a sus discípulos el poder transformador de la gracia. En su ministerio, enseñó sobre el Amor y el Principio divinos los que son tiernos y exigentes, y demostró el más alto nivel de compromiso con el Bien. Para demostrar su devoción a lo bueno, lo verdadero y lo real, Cristo Jesús ofreció el máximo sacrificio en la cruz. Cristo Jesús “sufrió en la cruz” para demostrar el camino definitivo hacia el gozo y la satisfacción duraderos. A través de la crucifixión, demostró su voluntad de renunciar a todo por la Verdad y el Amor divinos y lo hizo sin “malicia, engaño, hipocresía, envidia, calumnia y palabras de odio”. Y, por supuesto, no dejamos a Cristo Jesús en la cruz. Celebramos la resurrección… la superación de la hipocresía del mundo, la superación de la limitación. El sacrificio de Cristo Jesús demostró para todos nosotros “una idea nueva y más elevada de la inmortalidad”. (CyS. 593: 9)

Cada momento que nos comprometemos a amar a nuestros enemigos y a sacrificar comportamientos egoístas, estamos honrando el sacrificio de Cristo Jesús en la cruz y celebrando la resurrección, la “espiritualización del pensamiento” (CyS. 593: 9).

 

El autor de 1 Pedro quiere que sintamos esta gracia, diciéndonos: “Si de hecho [ya] habéis probado la bondad y la bondad del Señor. Ustedes [los creyentes], como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual, y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales [que sean] aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

 

El autor describe a quienes se dedican a comprender más acerca de Cristo como “linaje elegido, real sacerdocio” y nos recuerda que esta dedicación nos libera de la confusión y la oscuridad y nos eleva a la claridad y la luz. Cuando esto sucede, perdemos la sensación de “vagar como [tantas] ovejas” y nos sentimos reconfortados, guiados y protegidos por el “Pastor y Guardián de [nuestras] almas”. Esta es la verdadera satisfacción. (RR. 1 Pedro 2: 1-3, 5, 9-11, 21, 22, 25)

 

Sección 1: Discernir lo Real, Aléjate de lo irreal

A veces puede parecer difícil discernir lo que es real de lo irreal y ver más allá de la miríada de opiniones humanas contradictorias que circulan por el mundo. Y, sin embargo, necesitamos discernir lo que es bueno y verdadero (lo que es real) versus lo que es irreal. Como leemos en 1 Juan, “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (cita B1, I Juan 4:1).

 

A través de la oración, alejándonos de la opinión humana y abriendo nuestros corazones a la inspiración divinaobtenemos un sentido cada vez más claro de lo que es real. Sin duda, aquello que conduce a la rectitudbondad, pureza, sabiduría, paz, satisfacción, gozo, etc.es verdad. Mary Baker Eddy, la descubridora de las leyes de la ciencia divina, explica: “El pensamiento inspirado renuncia una teoría material, sensual y mortal del universo, y adopta la espiritual e inmortal” (cita C1, 547: 28).

 

En los Salmos encontramos esta sencilla oración para asegurarnos de que nos dirigimos hacia la Verdad divina en lugar de la opinión humana: “Enséñame a hacer tu voluntad; porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guie a tierra de rectitud” (cita B2, Salmo 143:10).

 

 

 

Sección 2: Cristo-Verdad nos Salva de la irrealidad.

 

La primera sección de la Lección nos encaminó por un camino de oración práctica para distinguir lo real de lo irreal. A través de la oración, podemos alejarnos de los “muchos falsos profetas” que hay en el mundo y sintonizarnos con la Mente divina, el “Pastor y Guardián de [nuestras] almas”. (cita B1, Juan 4:1; RR, 1 Pedro 2)

 

Y, sin embargo, a veces puede parecer que es demasiado estar alerta todo el tiempo, como si tal vez hubiéramos cometido errores, escuchado a falsos profetas o aceptado innumerables irrealidades sobre nosotros mismos y el mundo. No todo está perdido. Nunca somos abandonados. Se nos promete: “Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.” (cita B4, Salmo 103: 6, 7). Dios es bueno. Recuerde que bueno no es sólo un adjetivo que describe a Dios, como bueno describe el sabor del pastel. Dios realmente ES bueno. Y sólo el Bien es real. Dios, el Bien, derriba todas las nociones falsas de irrealidad.

 

A menudo sentimos que debemos tener vidas absolutamente perfectas para poder ser sanadores y vivir como profetas. Pero muchos de los profetas de la Biblia vivieron lo que podría describirse como vidas defectuosas. Me refiero a que Abraham mintió a los egipcios (Génesis 20: 2-7), Jacob traiciona a su hermano múltiples veces (Génesis 25: 19-34; 27: 1-41), y Moisés tuvo mal genio y asesinó a un egipcio (Génesis 20: 2-7). Y, sin embargo, Dios, el Bien, todavía les hablaba. Cada uno de ellos aprendió a sentir a Cristo, a tener conciencia de la presencia de Dios. Como explica Mary Baker Eddy: “A través tanto de todas las generaciones, antes y después de la era cristiana, el Cristo, como la idea espiritual, — el reflejo de Dios, — ha venido con alguna medida de poder y gracia a todos los que estaban preparados para recibir el Cristo, la Verdad. Abraham, Jacob, Moisés y los profetas captaron gloriosas vislumbres del Mesías, o el Cristo, que bautizó a estos videntes en la naturaleza divina, la esencia del Amor” (cita C5, 333: 19-26).

 

Sería poco realista—irreal—creer que Cristo-Verdad no es lo suficientemente poderoso como para alcanzarnos simplemente porque hemos cometido un error. De ninguna manera. De hecho, el efecto de Cristo-Verdad es “revocar, revocar, revocar” (Ezequiel 21:27).

 

No es que la gracia de Cristo-Verdad para perdonar y redimir signifique que no debamos esforzarnos por vivir pura y justamente. No necesitamos causarnos problemas a nosotros mismos… es simplemente demasiado trabajo. Como afirma Mary Baker Eddy: “El sensualismo no es felicidad, sino esclavitud. Para la verdadera felicidad, el hombre debe armonizar con su Principio, el Amor divino; el Hijo debe estar de acuerdo con el Padre, en conformidad con Cristo” (cita C6, 337:6-10). “Los mortales tienen que cambiar sus ideales a fin de mejorar sus modelos… El egoísmo y el sensualismo son educados en la mente mortal por los pensamientos que se vuelven de continuo hacia uno mismo, por las conversaciones acerca del cuerpo y por la expectativa de obtener de él perpetuo placer o dolor; y de esta educación es a expensas del crecimiento espiritual. Si ataviamos el pensamiento con vestiduras mortales, tiene que perder su naturaleza inmortal” (cita C7. 260:19-20).

 

En lugar de ceder al egoísmo, podemos esforzarnos por vivir bien y hacer el bien y mantener nuestro corazón abierto al mensaje de Cristo-Verdad. Como leemos en hebreos: “Así que, queridos hermanos y hermanas, tengan cuidado. Asegúrense de que sus propios corazones no sean malos e incrédulos, que los alejen del Dios vivo… Porque si somos fieles hasta el fin, confiando en Dios con la misma firmeza que cuando creímos por primera vez, participaremos de todo lo que pertenece a Cristo.” (cita B7, hebreos 3: 12, 14 N.T.V).

 

Durante su descubrimiento de las Leyes de sanación de la Ciencia Cristiana, Mary Baker Eddy vio la tendencia del pensamiento limitado a aceptar los graves problemas de la mortalidadla “servidumbre a un amo irreal en la creencia de que los gobernaba el cuerpo, en lugar de la Mente”. ” Pero ella se negó a aceptar la irrealidad de que Dios pudiera crear falta de armonía. Como ella describe, “Seguí avanzando con fe en Dios, confiando en la Verdad, el fuerte libertador, para que me guiara hacia la tierra de la Ciencia Cristiana, donde las cadenas caen y los derechos del hombre son plenamente conocidos y reconocidos. … Vi que la ley de la creencia mortal incluía todo error, y que, así como las leyes opresoras son combatidas y se les enseña a los mortales su derecho a la libertad, así las pretensiones de los sentidos que esclavizan deben ser negadas y reemplazadas” (cita C8, 226 :22-7).

 

 

Sección 3: El Amor Divino Corrige y Gobierna al hombre

 

En la tercera sección encontramos la historia de Simei y David. Simei fue tremendamente cruel con David y con sus hombres, atacándolos con palabras de odio y piedras. Pero cuando David tuvo la oportunidad de castigar a Simei, David no lo castigó. (cita B9, II Samuel 16:5, 6 (a :), 9, 10 (a 1º?), 12-14)

 

Quizás Simei represente un enemigo humanamente imposible de perdonar. Sólo a través de la oración se puede perdonar a un enemigo como este.

 

Según la experiencia de Mary Baker Eddy, se enfrentó a enemigos como Simei, que eran crueles y engañosos. Ella explica que “Un adversario es uno que se opone, niega, disputa, no uno que construye y sostiene la realidad y la Verdad” (cita C9, 580:28-30).

 

A veces estos “adversarios” se presentan en forma de personas crueles, pero a menudo se presentan en forma de sugerencias falsas (irrealidades) sobre el cuerpo. Un pensamiento sensual que nos aleja de la bondad puede parecer causar tanta falta de armonía como una persona mala. Como escribe Mary Baker Eddy: “Un pensamiento sensual, cual átomo de polvo lanzado a la cara de la inmensidad espiritual, es densa ceguedad en lugar de una conciencia científica, eterna de la creación”. (cita C11, 263:28) En el mundo actual, la amplia gama de opiniones humanas sobre el cuerpo intenta persuadirnos a aceptar a los adversarios como amigos. En palabras de Mary Baker Eddy, “Los diseminados poderes del mal tan conspicuos hoy en día, se muestran en el materialismo y el sensualismo de la época, luchando contra la era espiritual que avanza.” (cita C12, C65: 13-16).

 

Mientras escribía y revisaba Ciencia y Salud y compartía la Ciencia Cristiana públicamente, Mary Baker Eddy enfrentó adversarios humanos y el adversario del negativismo. Y, sin embargo, sabía que nuestros así llamados adversarios no pueden hacer ningún daño cuando nos damos cuenta de su impotencia frente al poder divino del Amor infinito.

 

Mary Baker Eddy no se limitó a tener dulces palabras para quienes fueron crueles con ella. Ella los amaba. Escuche este relato de Irving Tomlinson, un estudiante de la Ciencia Cristiana, quien escribió sobre sus experiencias con Mary Baker Eddy:

 

“Una curación que recuerdo con mucho interés ocurrió en el año 1907, en la época de la demanda de los “Próximos Amigos”, cuando muchos periódicos enviaban a sus reporteros a Concord con la esperanza de conseguir entrevistas con la Sra. Eddy. Como le habría tomado casi todo el tiempo si hubiera visto a todos estos representantes de la prensa, me nombró receptor y remitente de mensajes. En ese momento había tres o cuatro periodistas particularmente decididos a ver a la señora Eddy.

 

” El coordinador de este grupo, que representaba a un gran periódico de Nueva York, era conocido como un reportero particularmente duro y un bebedor empedernido. Desde hacía algunos años sufría de un crecimiento extremadamente doloroso en la garganta, que podía ser canceroso y que a veces lo abrumaba por completo.

 

“La Señora Eddy me había pedido que llamara a estas personas por teléfono y les informara que le era imposible verlas. Pero al mismo tiempo me advirtió: “Asegúrate de preguntar por el coordinador y hablar directamente con él”.

 

Sonó el teléfono y uno de los periodistas más jóvenes respondió a la llamada. Según las instrucciones, pedí hablar con el coordinador. . . pero le dijeron que este hombre estaba demasiado enfermo. . . . Le dije: “Dígale que venga al teléfono; él puede escuchar lo que digo incluso si no puede hablar”.

 

“En consecuencia, el periodista se puso al teléfono. . . . Escuchó durante unos momentos. . . . [y] cuando este hombre se alejó del teléfono, no sólo podía hablar perfectamente, sino que fue sanado. . . .

 

“Algunos años más tarde, un pariente de este hombre llamó a mi oficina en Boston y me dio el siguiente mensaje: “Mi tío me pidió que la viera y le dijera que en sus últimos días recurrió a la Ciencia Cristiana y sabía que Tenía una deuda de gratitud con la señora Eddy por su curación en Concord”. (Irving Tomlinson, Doce años con Mary Baker Eddy, págs. 69–71)

 

En este ejemplo de amar y sanar a su enemigo, Mary Baker Eddy demostró estas palabras: “Si el egoísmo ha dado lugar a la bondad, consideraremos sin egoísmo a nuestro prójimo y bendeciremos a los que nos maldicen; pero nunca cumpliremos con este gran deber simplemente pidiendo que así sea hecho” (cita C13, 9:11-14).

 

 

 

Sección 4: La Felicidad es altruista

 

La cuarta sección incluye la parábola de Cristo Jesús sobre el hombre rico que dedicó su tiempo y esfuerzo a tratar de ahorrar cantidades cada vez mayores de tesoros en su vida humana. Pero en última instancia, el hombre es espiritualmente no preparado y no tiene nada de valor. Como dice Lucas: “Así es el que hace tesoro para sí y no es rico para con Dios” (cita B12, 12:16-21).

 

La cuarta sección también incluye la sabiduría de Cristo Jesús en el Sermón del Monte, en el que nos dice: “Así que no os afanéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos o qué beberemos o qué vestiremos?’ porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y de todas estas cosas os serán añadidas” (cita B13, Mateo 6:31-33 N.T.V).

 

 

 Estas sabias palabras nos ayudan a ver a través de la irrealidad de que una acumulación de cosas nos hará felices. “La polilla y el óxido” devoran esos tesoros, exponiendo la irrealidad de que alguna vez puedan brindarnos una alegría duradera. Y, sin embargo, cada día nos inundan anuncios que nos dicen que si compramos una cosa más estaremos satisfechos. Pero, como nos dijo Cristo Jesús hace más de 2.000 años, acumular tesoros humanos nunca traerá verdadera satisfacción.

 

Mary Baker Eddy explica: “El Alma tiene recursos infinitos con los que bendecir a la humanidad, y la felicidad se lograría más segura en nuestro poder, si se buscara en el Alma. Sólo los goces más elevados pueden satisfacer los anhelos del hombre inmortal. No podemos circunscribir la felicidad a los límites del sentido personal. Los sentidos no confieren goces verdaderos” (cita C17, 60:29).

 

La verdadera felicidad no proviene de la acumulación de cosas. “La felicidad es espiritual, nacida de la Verdad y el Amor. No es egoísta; por lo tanto, no puede existir sola, sino que requiere que toda la humanidad lo comparta… El amor enriquece la naturaleza, engrandeciéndola, purificándola y elevándola” (cita C22, 57:18, 23-24).

 

 

 

Sección 5:

Dejemos que El Amor Divino Evalúe Correctamente Nuestro Valor Como Digno

 

En la quinta sección encontramos la historia del Centurión, un comandante romano, que vino a Cristo Jesús para pedir sanación para su siervo. Jesús le dice al Centurión que vendrá y sanará a su siervo, pero el Centurión dice, esencialmente: “No soy digno de que entres en mi casa, pero confío en que si dices que mi siervo será sanado, entonces él será sanado”. Cristo Jesús es conmovido por la fe del Centurión y de hecho sana a su siervo (cita B15, Mateo 8:5–8, 10, 13).

 

A mi modo de ver, este relato es relevante para el contexto de esta Lección Bíblica en particular porque el Centurión tenía una estimación falsa de sí mismo… tenía un concepto irreal de que no era digno, que no era lo suficientemente bueno para recibir el mensaje completo de Cristo. Pero Cristo Jesús vio más allá de esta irrealidad y vio al Centurión como el hombre digno de Dios. El Centurión era un oficial de alto estatus, pero eso no fue lo que hizo que Cristo Jesús lo considerara digno. Ni la acumulación de cosas, como vimos en la Sección 4, ni la acumulación de rangos y títulos, son suficientes para hacer que alguien sea digno. Somos dignos porque somos la expresión del Amor divino, la Mente divina.

 

Esta historia del Centurión es un gran recordatorio para que no nos consideremos indignos o no lo suficientemente buenos para que Cristo esté en nuestro hogar. Tu eres digno. Eres lo suficientemente bueno. Estás aquí y ahora en condiciones de aceptar la presencia sanadora de Cristo en tu hogar. Cristo es la conciencia de la presencia de Dios y el hogar es nuestra conciencia del bien. Entonces tiene sentido que puedas aceptar a Cristo en tu hogar y que seas digno de esta bendición.

 

Si tenemos dudas sobre nuestra dignidad, podemos orar con este Salmo: “Oh Jehová, tú me has examinado y has conocido. ¡Cuán preciosos me son, oh, Dios tus pensamientos!¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo” (cita B14, Salmo 139:1, 17, 18).

 

Me encanta el concepto de “más en número que la arena”. Contar arena es extremadamente difícil o imposible incluso con sólo una pizca de arena. Y es definitivamente imposible contar los granos en una playa. Sí, son contables y, sin embargo, son infinitos… tal como la bondad que hay en ti. Tu bondad es contable e infinita.

 

Cristo Jesús suplió la necesidad del Centurión con amor. Donde el Centurión quedó hipnotizado por la indignidad y la enfermedad, Cristo Jesús vio a través de ambos con Amor y Verdad. Como explica Mary Baker Eddy, “Jesús demostró la incapacidad de la corporalidad, así como la capacidad infinita del Espíritu, ayudando así al sentido humano yerra a huir de sus propias convicciones y a buscar seguridad en la Ciencia divina” (cita C23, 494:15- 19).

 

 

Sección 6: Construye de Forma Segura sobre una Base Sólida

 

Según tengo entendido, esta Lección Bíblica sobre la “Irrealidad” nos recuerda lo que ofrece una base sólida para la felicidad y satisfacción genuinas. Gran parte del mundo parece centrado en acumular más cosas, acumular puestos de trabajo y aprender mucho sobre teorías humanas. Pero, en última instancia, estas cosas desaparecen y son inútiles. Construir nuestra base de felicidad sobre estas cosas sería como construir una casa sobre arena. Como escribe Mary Baker Eddy: “No podemos edificar con seguridad sobre fundamentos falsos…. Las pasiones, el egoísmo, los falsos apetitos, el odio, el temor, toda sensualidad ceden a la espiritualidad, y la sobreabundancia del ser está del lado de Dios, el bien” (cita C30, 201:7).

 

En los Salmos, se nos recuerda que aquellos que mantienen “El limpio de manos” y “puro de corazón”, aquellos que hacen el bien y sólo conocen el amor, reciben bendiciones y satisfacción pura (cita B16, Salmo 24:3-5). Al mantener “limpias manos” y un “puro corazón” somos testigos de “las pasiones, el egoísmo, los falsos apetitos, el odio, el temor, toda sensualidad” cediendo a la espiritualidad, y así experimentamos la sobreabundancia de estar del lado de Dios, el bien.”. En otras palabras, experimentamos alegría, armonía y satisfacción reales y tangibles.

 

A medida que nos dediquemos cada vez más a Cristo la conciencia de la presencia del Amor y practiquemos la Ciencia de amar más y de manera más pura, encontraremos felicidad y satisfacción genuinas. En algún momento, debemos dejar de lado la irrealidad (un sentido limitado de nosotros mismos y del mundo) y aceptar el mensaje de Verdad de Cristo que reina en todo el sistema.

 

La alegría y la satisfacción provienen del compromiso con algo más grande, más puro, más real de lo que el mundo parece tener frente a nosotros. Es posible alejarnos de las tendencias de la mortalidad (las tendencias a acumular cosas, a juzgarnos a nosotros mismos y a los demás como indignos, a tener una estimación falsa del cuerpo) y, en cambio, aceptar la visión que el Amor divino tiene de nosotros. Cada día puedes dejar de lado la vieja y cansada visión del mundo y aceptar la nueva visión del Amor. Esto puede suceder ahora. Y ahora. Y ahora. Cada momento es una oportunidad para dejar ir a la irrealidad y aceptar la realidad de abundante alegría y satisfacción. Como escribe Mary Baker Eddy: “Ahora es el momento para que los así llamados dolores y placeres materiales, desaparezcan pues ambos son irreales, por ser imposibles en la Ciencia. Para romper este hechizo terrenal, los mortales tienen que adquirir la verdadera idea y el Principio divino de todo lo que realmente existe y gobierna el universo armoniosamente” (cita C31, 39:22-27).

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